|
Los principales beneficios que les ha dado el ajedrez a mis alumnos es la posibilidad de aumentar los períodos de atención, el control postural, la cortesía, el respeto, el aprender a ganar y a perder.
Cuando me propusieron que enseñara ajedrez a los niños, yo no sabía ni colocar las piezas en el tablero; sin embargo, acepté el reto. Aprender ha sido más fácil de lo que yo pensaba y mucho más divertido de lo que todo el mundo imagina. Recuerdo que mi padre le enseñaba a jugar ajedrez a mis hermanos mayores y a mi me excluía por ser pequeña en aquél tiempo. Ahora, cuando le cuento que en mi salón de clase tengo 20 alumnos de 3 años de edad y que todos aprenden a jugar, se maravilla y casi no lo puede creer. Próximamente lo invitaré a mi salón de clase!. Los tiempos han cambiado y no podemos subestimar a los niños.
Omayra Salamanca. Licenciada en Educación Preescolar. Profesora Preescolar TALENTO y Escuela de Ajedrez TALENTO.
El Ajedrez: una experiencia inolvidable
Recuerdo cuando estaba pequeña, que en varias ocasiones, veía jugar ajedrez a las personas que me rodeaban. En aquel tiempo dicho juego no tenía sentido alguno para mí; creía que sólo estaba al alcance de los adultos y que era asunto de personas con altas capacidades intelectuales.
Luego tuve la oportunidad de aprenderlo, al ser capacitada por la Maestra Internacional Adriana Salazar Varón, para poder transmitirlo a los niños y niñas y fue cuando me dejé llenar por la magia y el encanto que posee este juego. Cada día que pasa pienso en nuevas alternativas para poder dar a conocer el tablero y las piezas, de tal forma que esa misma chispa que irradió de alegría mi pensamiento, pueda llegar también a los niños y niñas y forme en ellos el gusto por aprender. Aquí quiero hacer énfasis en la importancia que el maestro tiene a la hora de enseñar, ya que las palabras afectuosas que levanten el ánimo y creen seguridad en la autoestima de los niños, fortalecen y contribuyen a que ellos tengan un actitud abierta y dispuesta para aprender. Por tal motivo he utilizado recursos como: señalar con pimpones las filas, las columnas y diagonales, para que ellos las recojan en la misma dirección y así diferencien un concepto del otro; el “baúl mágico” donde las piezas una a una salen de manera misteriosa y con formas distintas de hablar, cobran vida y se presentan a los niños; partidas de tablero gigante en las cuales todos tienen pintado su rostro y llevan en el pecho colgada la figura de la pieza correspondiente; partidas colectivas en el salón de clase, donde empleando el tablero mural, se plantean jugadas que los niños puedan fácilmente resolver; elaboración de chocolates con moldes correspondientes a las piezas de ajedrez, decoración de las piezas resultando un aspecto relevante de la personalidad de las mismas: “La dama es muy coqueta y elegante”, “El rey es muy viejito y por eso camina despacio, despacio avanzado un solo pasito”, “El caballo es alegre y saltarín”...Lo importante es que el maestro ponga toda la energía y disposición posible, brindando creatividad al máximo a los alumnos, para así poder hacer muy significativa la experiencia de aprender de este juego.
Los resultados que se obtienen no se limitan al hecho de saber el movimiento de las piezas; si no que además los niños aprenden a ganar y a perder, a respetar turnos, a seguir reglas, a memorizar, a hacer cálculo mental, a solucionar pequeños problemas y a proyectar. Todos estos elementos quedan en la formación de los niños y constituyen bases sólidas que los preparan para enfrentar las situaciones a las que todos estamos expuestos en el diario vivir.
Por tal motivo, pienso que el ajedrez en el aula de clase, es una herramienta pedagógica que motiva y a la vez produce cambios en el pensamiento de los niños conduciéndolos a la formación integral de sus capacidades.
Paula Alexandra Cruz Suanca. Licenciada en Educación Preescolar. Preescolar Crayola-Bogotá, Colombia.
|